1110 €*
~ 210 km
13 días / 12 noches
Media
*Precio por persona en habitación doble.
Santander es la capital de Cantabria, una ciudad marcada por su actividad marinera y comercial. En nuestra primera jornada, podremos visitar la playa del Sardinero, la catedral de Nuestra Señora de la Asunción o el Palacio de la Magdalena. Llegada a Santander por cuenta del peregrino.
Alojamiento en Santander.
Dificultad: Media
Hoy dejamos atrás la capital cántabra y nos adentramos de nuevo en zonas más rurales. Salimos de Santander caminando por tramos urbanos hasta llegar a Peñacastillo y luego cruzamos hacia Boo de Piélagos, donde, dependiendo de la marea, puede tocar cruzar el río Pas por el puente o en tren (una opción que muchos peregrinos utilizan). La etapa es corta y nos lleva por caminos tranquilos entre praderas y pequeñas aldeas hasta Arce, una población serena con vistas al río y con ese aire de Cantabria interior que invita al descanso.
Dificultad: Media
El Camino de hoy combina lo rural con lo medieval. Avanzamos entre caminos agrícolas, tramos de bosque y pequeñas villas como Mogro o Cóbreces. La llegada a Santillana del Mar es uno de esos momentos que se graban en la memoria del peregrino. Esta villa es un viaje en el tiempo, conocida como “la villa de las tres mentiras” porque ni es santa, ni llana, ni tiene mar. Pero lo que sí tiene es un casco histórico impecable, empedrado, lleno de casonas nobles y presidido por la colegiata de Santa Juliana. El entorno perfecto para perderse entre siglos.
Dificultad: Media
El trazado que nos espera el día de hoy en su originalidad pasa alejado del mar y predomina sobre todo un entorno asfaltado. Por suerte reformaron parte del recorrido y ahora nos llevará hasta la Playa de Luaña donde disfrutamos unos kilómetros cerca de la costa. Para quienes lo prefieran, pueden escoger el camino original, que todavía cuenta con señalización. En general es una etapa con desniveles moderados, sin ninguna dificultad destacable. Pasamos por localidades como Cóbredes, donde podemos ver su monasterio cisterciense. La jornada finaliza una vez que alcancemos Comillas. Comillas en una villa con mucho encanto, merece la pena pasear por su calles para descubrir esta bonita localidad. Como lugares de interés caben destacar el Capricho de Gaudí y el Palacio de Sobrellano
Dificultad: Baja
Una etapa breve, casi un paseo con sabor a salitre. Seguimos la costa por senderos cómodos, con el mar a nuestra izquierda y los Picos de Europa perfilándose en el horizonte, anunciando el futuro paso a Asturias. San Vicente de la Barquera nos recibe con su puente medieval, su castillo y su iglesia gótica de Santa María de los Ángeles. Aquí, el Camino tiene aroma de puerto pesquero, de cocina marinera y de tardes largas junto al mar. Ideal para disfrutar sin prisas.
Dificultad: Media
Hoy dejamos Cantabria y damos el primer paso en tierras asturianas. La etapa nos regala uno de los paisajes más espectaculares del Camino del Norte: playas vírgenes, ríos serpenteantes y el fondo imponente de las montañas. El ascenso a la ermita de San Antonio ofrece una panorámica inolvidable. Cruzaremos la ría de Tina Mayor para entrar en Asturias por la localidad de Unquera. Unos kilómetros más y llegamos a Colombres, villa de indianos, con sus palacetes de colores y el Archivo de Indianos como joya cultural.
Dificultad: Fácil
En general nos espera una bonita jornada con bellos paisajes. Caminamos los primeros kilómetros hasta llegar a Pendueles, donde al igual que en etapas anteriores, podemos elegir entre seguir el camino oficial o tomar la senda costera. Esta senda esta señalizada con marcas rojas y blancas. Recomendamos seguir la senda puesto que a nivel paisajístico es mucho más bonita. La subida más complicada de hoy la tenemos una vez pasamos Andrín. A pocos kilómetros se encuentra Llanes, destino final para la etapa de hoy. Llanes cuenta con un conjunto monumental de especial interés pero también cabe destacar como parada obligatoria los “Cubos de la Memoria”, obra artística situada en el puerto.
Dificultad: Fácil- Media
Etapa tranquila y costera, ideal para desconectar y disfrutar del paisaje sin prisa. Pasamos por playas como la de Celorio o la de Barro, y pequeñas aldeas donde el tiempo parece ir más lento. Las montañas se asoman al fondo, recordándonos que esto es Asturias: tierra de verdes intensos, vacas felices y olor a heno. Nueva es una localidad pequeña, acogedora y con todos los servicios necesarios para un descanso reparador antes de seguir avanzando hacia el corazón asturiano.
Dificultad: Baja
Etapa corta, casi un regalo para los pies. Salimos de Nueva bordeando la costa por caminos rurales y tramos de bosque hasta llegar a Ribadesella, famosa por el descenso del Sella, pero también por su historia y belleza. Aquí desemboca el río Sella, rodeado de montañas suaves, y la villa conserva un centro animado y lleno de sabor. No hay que perderse un paseo por la playa de Santa Marina, con sus casas de indianos, ni las vistas desde la Ermita de la Guía. Si el tiempo acompaña, es buen lugar para remojar los pies o saborear un buen arroz caldoso.
Dificultad: Fácil
Cruzamos el río Sella hacia la Playa de Santa Marina. El recorrido para hoy pasa por muchas playas. Empezamos a ir cuesta arriba hacia Vega de Ribadesella. Cruzamos el río Vega y nos encontramos con la Playa de La Vega. Pasamos por Berbes y seguimos el camino por la Playa Arenal de Morís y Playa de la Espasa. A pocos kilómetros está nuestro destino de hoy.
Dificultad: Fácil
Una de las etapas más cortas de todo el recorrido, con tantos kilómetros en nuestros pies el día de hoy es prácticamente un descanso. Abandonamos totalmente la costa para hacer un recorrido de interior, combinando el paisaje montañoso del norte con pistas asfaltadas. La subida más importante de la etapa es la que nos lleva desde Pernús a Priesca. Aún así no es un desnivel importante. El día termina en Villaviciosa, ciudad conocida como Comarca de la Sidra.
Dificultad: Alta
Después del breve “descanso” de la jornada anterior, hoy nos enfrentamos a una de las etapas más duras de todo el camino. Esto se debe a que hay dos ascensos considerables. El primero lo encontramos a pocos kilómetros del inicio de la etapa en Niévares, el Alto de la Cruz, donde tenemos que subir más de 300 metros. El segundo, el Collado del Infanzón, inmediatamente después del descenso a Peón, donde volvemos a subir, solo que esta vez 200 metros, una subida más amena y ligera. Seguimos nuestro camino hasta Deba y recorremos los últimos kilómetros para llegar a Gijón. Gijón es la ciudad más poblada de Asturias. Merece la pena perderse por su casco antiguo y disfrutar de su Plaza Mayor, de la Casa Museo de Jovellanos, la iglesia de San Pedro y el Palacio de Revillagigedo.
¡Buen Camino y hasta la próxima!